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Para poder medir la velocidad de la onda de pulso necesitábamos detectar el pulso en dos lugares diferentes de la arteria y medir el tiempo que transcurre entre ambas ondas así como la distancia entre ambos puntos. Registramos la onda de pulso en un dedo de una mano con un pletismógrafo y una derivación del electrocardiograma.
La onda R del electrocardiograma marcó el momento de la sístole en el ventrículo y la onda de pulso en el pletismógrafo nos indicó el instante en el que llegó la onda al dedo. Así pudimos obtener el tiempo transcurrido entre la el comienzo de la onda en el corazón y la llegada de esta onda al dedo.
Tras esto, medimos la distancia entre el corazón y la yema del dedo. Así, obtuvimos la velocidad de la onda de pulso dividiendo la distancia arterial entre ambos puntos por el tiempo de propagación de la onda de pulso.
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